Llueve fuerte esta noche.
En mi barrio, el centro comunitario abre la cocina.
Voy con mi amiga Ana para ayudar.
Hace frío y muchas personas no tienen comida caliente.
Lavamos verduras y pelamos papas.
Un señor trae pan fresco en una bolsa.
Una vecina dona leche y sal.
La olla es grande y la sopa huele bien.
Sirvo un plato de sopa a un abuelo y a dos niños.
Todos dicen gracias y sonríen.
Al final, limpiamos mesas y suelo.
Vuelvo a casa cansada, pero muy contenta.